miércoles, 22 de octubre de 2008

Hoy

Estamos a 22 de noviembre y es miércoles. Hace ya tiempo que deseaba empezar a escribir en un cuaderno nuevo. Es una manía que me viene de la niñez, en aquellos años difíciles y ajados por el orín de la precariedad. ¡Empezar a escribir en la primera hoja de un cuaderno virgen! ¿Cabía más dicha que ésa? No, para mí. Renuevo, ahora, merced a este cuaderno cibernético, aquel gozoso hito de ver como en el erial de la hoja en blanco nacían y crecían las palabras que daban vida y sentido a las frases. Ideas, descripciones, retratos, poesías, narraciones, fábulas, dictados... ¡Qué maravilloso mundo en aquella plana de luz y albores! Tan opuesta a la negra pizarra en la que resolvíamos las sumas, las restas, los decimales o los quebrados, porque en ella se podía borrar lo escrito con pizarrín y corregir errores. ¿Como no cuidar con esmero la caligrafía que tan celosamente me enseñó a pergeñar mi buen maestro Casanueva, en un principio, tomando mi mano y dirigiéndola en su ir y venir por el papel? Bien sé yo, de antemano, que no me va ser fácil sustituir en el relicario de mis afectos el más ordinarios de los cuadernos de entonces por éste tan tecnológico y global.
Safe Creative #0811091263089




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