lunes, 2 de febrero de 2009

Está pasando

Pasa lo que pasa…, pero no ocurre nada.

Nos han birlado, en poco más de un año, la mitad de nuestros ahorros. Sea en “el ladrillo”, sea en bolsa o en fondos cualesquiera. ¿Pasa algo? Nada. Quietos todos y calladitos.

Nos mienten, nos timan, se cachondean de nosotros, de nuestros hijos, de nuestros mayores… Nos recortan las libertades cada día, nos dejan en el paro los mismos que prometieron el pleno empleo, nos nacionalizan a los hijos para catequizarlos en el pensamiento único, ponen en peligro las pensiones… ¿Qué ocurre? Nada, nada absolutamente. Las organizaciones sociales chitón, si hablan puede peligrar su subvención.

Infeccionan el tejido social con virus patógenos que arrasan con los valores básicos de nuestras raíces judeo-cristianas. ¿Alguien hace algo? Ni los líderes de opinión, ni las instituciones académicas, ni la jerarquía religiosa se atreven a decir esta boca es mía.

De este letargo habremos de despertar un día. Glorioso día en que tendremos que ponernos a rehacer lo que tan insensatamente hemos dejado derruir. “¡Es la historia, idiota!”

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domingo, 25 de enero de 2009

Modelos

Se nos mueren. Les abate la corrosión inexorable del tiempo y de su desgaste por haber hecho mucho de lo poco, a base esfuerzos y renuncias. ¿Qué digo? Más que mucho de lo poco, ¡todo de la nada! Porque con sólo cuatro achiperres y su celo paterno, en unos lustros, nos catapultaron a un nivel de cultura, recursos sociales, infraestructuras, empleo y ocio equiparables a los del resto de países desarrollados de Occidente. Y eso que veníamos de las alpargatas, el tocino y los sabañones. O sea, de la miseria y desolación que la locura bestial de una guerra expande por el territorio en que se libra.

Pero ellos confiaban ciegamente en el poder arrollador de la voluntad humana cuando se entrega sin desmayo a la conquista de un noble ideal, hombro con hombro, dando lo mejor de sí mismos y sirviendo honestamente (en vez de servirse) a una causa que sólo ambicionaba el bien de todos, empezando por la familia propia y la nación.

Pena es que, poco a poco, estos modelos y referentes que sin presunción ninguna y sin alharacas han mostrado a nuestra generación (la última de la España de la escasez) el camino para estar en el mundo con dignidad. En silencio, con la misma discreción con que vivieron y trabajaron en vida, salen ahora de las residencias de mayores o de los hospitales para su definitivo y eterno descanso. Irreparable pérdida.

No lloremos por ellos. Rindámosles el homenaje que tienen tan merecido. Pero ahorrémonos las lágrimas, que habremos de derramar con largueza en los tiempos de precariedad y sufrimiento que se avecinan.

¿Cómo iba a poder ser de otra manera? Ya hace años que la sociedad del bienestar venía ridiculizando a estos maridos fieles, hombres de palabra, trabajadores sacrificados, padres responsables, patriotas fervientes y consecuentes con el sentido trascendente de su existencia. A cambio ¿qué? ¿No ven la tele? Tarambanas, perdularios, fantoches, irresponsables, birrias, trapaceros, estafadores, traidores, puteros, vividores, vagos, badulaques, follones… No hay otra cosa.

Con tales modelos nuestra sociedad, sumergida en una crisis de valores mucho más preocupante que la económica, si no reacciona con premura va a padecer consecuencias de terrible alcance. Esto no ha hecho más que empezar.

Claro que hay otra manera de ver las cosas: acaso estas convulsiones sean los primeros síntomas del alumbramiento de una ruptura con la sinrazón para volver al buen sentido. ¡Ojala!

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martes, 13 de enero de 2009

Inadvertencia

En 1959 una facción de las juventudes del PNV se escinde para crear "Euskadi ta askatasuna" (ETA). En el transcurso de los cincuenta años que ahora se cumplen, los asesinatos perpetrados por esta sanguinaria banda de terroristas asciende a casi mil. Sobre poco más o menos ése es el número de víctimas que, a fecha de hoy, ha causado la lamentabilísima confrontación armada entre los terroristas de Hamás y el ejército israelí, en la franja de Gaza.

Entre nosotros, hay un claro posicionamiento de las televisiones, gentes de la farándula, líderes de opinión, políticos de izquierda, colectivos de gays y lesbianas, prensa progubernamental y, hasta del propio Presidente del Gobierno, en contra de Israel. En Madrid, se han manifestado tras una pancarta que calificaba de “genocidio” la respuesta armada de Israel a los ataques indiscriminados a su territorio, tras reiteradas advertencias a los terroristas palestinos.
Cada cual puede entender los hechos de la manera que quiera y llorar las muertes que desee. Libertad ante todo. Si bien, personalmente, me parecen todos los seres humanos de igual dignidad y consideración. Pero los casi mil compatriotas nuestros, víctimas inocentes de la barbarie sanguinaria de ETA no han merecido tanto apoyo, hasta la fecha, por parte de los mencionados grupos. Tampoco parecen inquietarles las muertes de los miles y miles de inocentes que anualmente son masacrados por la lacra infanticida del aborto en las clínicas españolas. Su silencio es la prueba.

Esta postura, que pudiera parecer sectaria, ha de ser debida a simple inadvertencia. No cabe otra explicación, tratándose de gente tan culta, sensible y solidaria. Tomen buena nota, pues, para en un plazo prudencial convocar manifestaciones por estas causas que les sugiero. Y, por favor, que no terminen tirando piedras contra nadie, que la paz se construye eliminando toda violencia.

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domingo, 11 de enero de 2009

Juan Manuel de Prada

Sé que somos paisanos (zamoranos los dos), comparto ampliamente sus ideas, le admiro mucho como periodista y escritor, me estimula su valentía de católico públicamente confeso y militante, pero no tengo el placer de conocerlo personalmente. Sin embargo, no quiero aguantar las ganas de felicitarlo y aplaudir públicamente su testimonio de amor a la verdad. No es otra la razón de esta nota que hoy escribo, acabado de leer en ABC (sábado 10/01/2009) su artículo La crisis y los principios.

Por mucho que la máquina de engañar se entregue a fabricar trolas y cortinas de humo a destajo (¿se imaginan a los stajanovistas de Zapatero dando a la manivela de la bola, sin parar, en la ex bodeguilla de Moncloa?), por mucho que los que se comprometieron a defenderla abdiquen de ella (¿qué me dicen de la macana del actual PP?), la fuerza de la verdad acabará por imponerse, siempre que al menos uno, un solo hombre honesto, se mantenga fiel al compromiso de anteponer sus principios a los réditos de traicionarlos. Está en la Biblia (Jeremías 5,1) y la palabra de Dios ha de cumplirse.

Esta semana pasada la nieve lo ha cubierto todo. Todo es todo y, por lo tanto, también la información sobre los males de nuestra España, en los medios propagandistas del Gobierno que padecemos, que son casi la generalidad. Las anteriores semanas ha sido otra engañifa y las próximas ha de ser cualquier otra vaina sobre la lujuria de famosos u otros escándalos de alto morbo. Conocida es la artimaña por habitual.

Hay motivos para la esperanza. Ahí está Prada. Un referente: en prensa, en literatura, en su opción de vida. También Luis María Ansón que, sin pelos en la lengua, ha anunciado hoy en El Imparcial: «El Gobierno camina con paso firme hacia el desastre». Es terca la realidad y acaba por imponerse. Pero los periodistas tienen la responsabilidad social de prevenir para evitar a los ciudadanos un largo tiempo de sufrimiento.


«Para un periodista el principio fundamental es buscar la verdad y contarla» Son palabras de Ben Bradlee director del diario The Washington Post, en la época política más turbulenta de Estados Unidos. Él convenció a Katharine Graham, la empresaria, de que era imprescindible, por el honor del oficio, hacer caso a unos jóvenes reporteros, Bob Woodward y Carl Bernstein, que habían visto que algo olía a podrido en el caso Watergate. Un olor, en cualquier caso, menos nauseabundo que las tufaradas fétidas que exhala la podre en la que hoy aquí nos quieren sumergir a toda costa. Y, sin embargo, logró derribar al presidente Nixon, entonces el hombre con más poder en el mundo.

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domingo, 7 de diciembre de 2008

La sorpresa del sátrapa

Si me lo permiten, volveré a Machado. Al “Juan de Mairena”, concretamente. En XXXV (Habla Mairena sobre el hombre, el trabajo, la Escuela de Sabiduría, etc.), recoje una copla del poeta Enrique Paradas que reza así:

El hombre para ser hombre,
necesita haber vivido,
haber dormido en la calle
y, a veces, no haber comido.

De ser esto cierto, estamos en el buen camino. Cada vez hay aquí más hombres, merced a los incondicionales seguidores del poeta Paradas que nos gobiernan.

Sin embargo, alguno de estos sátrapas se sorprende de que todavía queden demasiados "tontos de los cojones".

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martes, 25 de noviembre de 2008

Antonio Machado

Vamos a celebrar el próximo año el cuadragésimo aniversario de la muerte de Antonio Machado (Colliure, 22.02.1939). Cuando terminé de escribir el artículo anterior ("Mejor con una que con dos") recordé que en la clase de Juan de Mairena se había producido un episodio que venía al caso. Lo busqué, luego, y lo transcribo hoy. Aquí está:

«Mairena en su clase de Retórica y Poética.
Mairena: —Señor Pérez, salga usted a la pizarra y escriba: “Los eventos consuetudinarios que acontecen en la rúa”.
El alumno escribe lo que se le dicta.
—Vaya usted poniendo eso en lenguaje poético.
El alumno, después de meditar, escribe: “Lo que pasa en la calle”.»

No me digan que no tiene enjundia. Yo me rio solo, cada vez que lo recuerdo. También con otras versiones de ingeniosos imitadores. Hace unos días mi paisano Amando de Miguel recogia en su columna Lengua viva en Libertad Digital la siguiente
:

«Raúl González me envía una versión retórica, y por tanto humorística, de un dicho coloquial, el de "cuando el diablo no tiene nada que hacer, mata moscas con el rabo". La equivalencia retórica y chistosa es: "cuando el espíritu de Belcebú deambula por los ámbitos del tedio, con el apéndice dorsal extermina dípteros". Aunque parezca mentira, algunas declaraciones de personajes públicos son tan retóricas como la muestra que inventa Raúl.»

Sobre el gran poeta A. Machado puedo referirles una anécdota. Me la contó mi profesor de Historia del Arte en la facultad de F y Letras de Salamanca, don Rafael Laínez Alcalá. Alumno suyo, que lo fue en el instituto de Baeza. Estábamos en su despacho de Anaya, frente a la Catedral Nueva, una tarde de calor, a finales de mayo. Fumaba él su habitual veguero de las sobremesas y sobre su chaleco de paño negro había caído un resto de ceniza. Por eso recordó a don Antonio, pues me aseguró que el poeta también tenía por costumbre vestir de negro.

«En cierta ocasión —me confesó don Rafael— los alumnos de bachillerato superior del instituto preparábamos un recital poético, a iniciativa del profesor de literatura, en el que íbamos a recitar poemas de algunos autores contemporáneos. Le comenté a don Antonio que yo había sugerido que como fondo a un poema suyo hubiera un acompañamiento de guitarra. ¡Qué dije! El poeta se revolvió en su sillón. De su cigarro cayó bruscamente la ceniza sobre su terno negro. Se irguió y, volviéndose hacia mí, me lanzó una mirada que yo sentí como saeta envenenada. De seguido, sentenció, impostando su vozarrón grave y desabrido: "Laínez, ¡ni se les ocurra a ustedes!. ¿Acompañar mis versos con guitarra? Eso sería tan espantoso como interpretar a Bach con trombón".»
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Mejor con una que con dos

¿Manipulación del lenguaje? Los trileros en este terreno son los políticos. Me refiero a los nuestros, a los españoles y a los sátrapas satélites. Esta es su principal arma de engañar o "presentar la otra cara de la realidad" (como dirían ellos).

Una norma básica para no tragarnos sus trolas consiste en lo siguiente: desconfiemos de todo concepto que no pueda ser nombrado con un solo y único morfema. Me explico. Si alguien escribe “cese temporal de la convivencia” es que quiere camuflar un divorcio. Si “interrupción voluntaria del embarazo”, se trata de ocultar un aborto. En el caso de que le cuenten que van a legalizar el “suicidio ayudado” o “la muerte digna” le están colando de matute la eutanasia. Si le presenta a alguien como “un hombre de paz”, piensen de inmediato que están ante un terrorista. En el supuesto
de que le hablen de su “derecho a decidir”, sepa que están pidiéndole su acatamiento para llevarse el agua su molino. Si le ofrecen la “píldora del día siguiente”, ya sabe que le están proponiendo un abortivo. Y así podríamos reseñar miles de acuñaciones alevosas para la manipulación más torticera e interesada de nuestros políticos trapaceros.

El castellano es una lengua lo suficientemente vieja y precisa, que dispone de un rico vocabulario para definir todas las virtudes y los vicios propios del ser humano y los útiles, acciones, ideas y sentimientos que maneja o genera. Le pueden faltar términos aplicables a los nuevos inventos nacidos de la evolución vertiginosa de la ciencia o la tecnología, pero en los demás terrenos está muy bien dotado. No necesita acudir a perífrasis ni circunloquios pedantes para designar las realidades de la vida diaria o del cotidiano vivir. Quien quiere expresarse con verdad y claridad en la lengua de Cervantes no necesita ir en contra de ley más esencial de los idiomas: la economía del lenguaje. Es decir, si lo puedes decir con una sola palabra, no utilices dos.
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